Conservatoire
du Patrimoine
des Abbayes
Portada de la tercera edición de L’Art de vérifier les dates, París, 1783
París, 1783: la tercera edición, tomo primero. Ejemplar del Getty Research Institute, a través de Internet Archive.

Saint-Maur · 1750–1787

L’Art de vérifier les dates

dom Dantine, dom Clémencet, dom Durand, dom Clément · París, Desprez y luego Jombert jeune · un volumen en cuarto, más tarde tres en folio

Un manual para leer la fecha al pie de un documento. Las cartas cuentan por indicciones, epactas y concurrentes, por la era de España o la de los Mártires; este libro coloca esos cómputos junto a los años de Cristo para que uno pueda comprobarse con otro. Lo hicieron cuatro benedictinos; ninguno puso su nombre en la portada.

AutorProyectado por dom Maur-François Dantine, 1688–1746 · terminado por dom Charles Clémencet y dom Ursin Durand · refundido por dom François Clément, 1714–1793
Primera ediciónParís, Guillaume Desprez y Pierre-Guillaume Cavelier, 1750
ExtensiónDos partes en un volumen en cuarto en 1750; tres volúmenes en folio en 1783–1787, el tomo primero pasando de la página 733
DespuésSegunda edición, Desprez, 1770 · tercera edición, Jombert jeune, 1783–1787 · reimpresa y continuada por editores seglares, 1818–1844
LeerloInternet Archive

La pregunta que sigue a la de Mabillon

Jean Mabillon, de la misma congregación, había mostrado en De re diplomatica (1681) cómo distinguir una carta auténtica de una falsa. Este libro toma la cuestión siguiente: aceptado el pergamino, ¿qué significa la fecha que lleva al pie? Una carta de fundación del priorato de Quiberon dice Anno ab Incarnatione Domini MXXVII, y da luego ciclo lunar II, indicción XI, epacta XXII, concurrente B I. El discurso preliminar enfrenta esos cuatro cómputos entre sí y sitúa el acto en enero o febrero de 1028. Un diploma de Gaston VI, vizconde de Béarn, fechado del mismo modo, queda reducido en esa misma página al 9 de febrero de 1181.

Dom Maur-François Dantine, nacido en Gonrieux, cerca de Namur, en 1688, trazó el plan e hizo la mayor parte del trabajo preparatorio; la enfermedad lo detuvo, y murió en los Blancs-Manteaux de París el 3 de noviembre de 1746 sin verlo acabado. Dom Charles Clémencet y dom Ursin Durand lo llevaron a término — Durand había registrado, con Edmond Martène, los archivos de más de ochocientas abadías y de cien iglesias catedrales. Apareció en París en 1750, impreso para Guillaume Desprez y Pierre-Guillaume Cavelier: dos partes en un solo volumen en cuarto, que acaba en la página 714 según la colación de la Bibliothèque nationale.

Página XXV del discurso preliminar, donde se analiza la fecha de una carta del priorato de Quiberon
Página XXV del discurso preliminar, bajo el titulillo Des chartes et des chroniques: el ciclo lunar, la indicción, la epacta y el concurrente de la carta de Quiberon se enfrentan unos a otros hasta que queda en pie un solo año.Ejemplar de la tercera edición en el Getty Research Institute, a través de Internet Archive · dominio público

Tablas en lugar de relato

El método consistía en tabular antes que en narrar, y la tercera edición muestra el aparato acabado. Una tabla cronológica pone los años de Cristo junto a las Olimpiadas, la era juliana, las eras de Alejandría y de Constantinopla, de los Seléucidas, de Antioquía, de España, de los Mártires, y la Hégira. Dos calendarios perpetuos dan, día por día, el número áureo, la letra dominical y la epacta; luego un glosario de fechas, un catálogo de santos, un calendario judío, una cronología de eclipses. Los santos están ahí, dice el prefacio, porque las actas antiguas señalaban a menudo el día solo por la fiesta que caía en él.

Dom François Clément, nacido en Bèze en 1714, se hizo cargo de la obra. Sacó un folio revisado para Desprez en 1770, y luego una tercera edición que, según afirma la Catholic Encyclopedia, le costó más de diez años: tres volúmenes en folio de Alexandre Jombert jeune, fechados en 1783, 1784 y 1787, y cada portada con la misma viñeta grabada firmada B. L. Prevost. Acogía ya a los emperadores de China, dejados fuera de las ediciones anteriores, explica el prefacio, porque no se había juzgado la materia suficientemente aclarada.

Página 73 de la cronología de eclipses, que enumera en dos columnas los eclipses de 1127 a 1181
La cronología de eclipses, página 73: todos los eclipses de 1127 a 1181, con su hora, su magnitud en dedos y los países en que se vieron. Frente a 1170 la columna dice Point d’Éclipse.Ejemplar de la tercera edición en el Getty Research Institute, a través de Internet Archive · dominio público

Lo que el prefacio admite

El prefacio de 1783 es claro sobre lo que el libro no puede hacer. El cuerpo de letra elegido no dejaba sitio para citar las autoridades al margen; los compiladores solo podían comprometerse, por tanto, a no haber fijado fecha alguna que no estuvieran en condiciones de justificar con un escritor acreditado, y pedían a sus críticos que pesaran unas autoridades contra otras en vez de presentar un solo historiador que hubiera dicho lo contrario. Nombran después a los falibles, y los nombres son grandes: el abate Fleury, a menudo inexacto en sus fechas; el célebre crítico que corrigió a Baronius, equivocado él mismo considerablemente; el Rationarium de Petau; Tillemont; Mabillon; Muratori, citado en nota en el sentido de que ningún escritor está a salvo de yerros.

La congregación fue suprimida en 1790 y Clément murió en París en 1793, de modo que las continuaciones son obra de seglares. Nicolas Viton de Saint-Allais reimprimió la tercera edición en dieciocho volúmenes en octavo con un decimonoveno de tablas, 1818–1819; una parte que cubre los años anteriores a la era cristiana, impresa a partir de manuscritos dejados por Clément, apareció en 1819 y de nuevo en 1820. El chevalier de Courcelles y el marqués de Fortia d’Urban llevaron una continuación desde el año 1770 hasta 1844.

Por qué está aquí

Todo documento que llega a esta abadía ha de ser fechado antes de poder usarse, y la regla que estos mauristas se impusieron es aquella con la que trabaja el programa de investigación y la que enseñan primero los cursos: no fijar ninguna fecha que no se pueda justificar con una autoridad nombrada, y decir dónde no se puede. No hemos hallado ninguna valoración que zanje la cuestión de si manuales posteriores lo han superado como instrumento de trabajo. Lo que sigue exponiendo es la forma del problema — una fecha no se lee en un documento, se reconstruye a partir de varios cómputos que han de concordar.

FuentesLas tres hojas aquí reproducidas proceden del ejemplar de la tercera edición, tomo primero (París, Alexandre Jombert jeune, 1783), del Getty Research Institute, digitalizado en Internet Archive y en el dominio público. Las citas del prefacio y del discurso preliminar salen de ese volumen; valen como prueba para 1783, no para 1750. La colación del cuarto de 1750 y la ficha del folio de 1770 proceden del catálogo de la Bibliothèque nationale de France; no hemos examinado ninguno de los dos libros. El tomo primero entero, 1024 hojas, puede leerse en Internet Archive, donde la biblioteca guarda su referencia de trabajo.