
Saint-Maur · 1655-1677
Spicilegium
dom Luc d’Achery · París, Charles Savreux y otros · trece volúmenes en cuarto
Un espigueo de escritores antiguos que habían permanecido ocultos en las bibliotecas de Francia, sobre todo en las benedictinas: concilios, crónicas, diplomas, testamentos y sermones, impresos volumen a volumen a lo largo de veintidós años. El monje cuyo nombre figura en las portadas no halló por sí mismo casi nada de ello. La mala salud lo retuvo en un claustro parisino, y reunió los trece volúmenes escribiendo cartas.
Trece volúmenes, reunidos por carta
El título dice lo que son estos libros: Veterum aliquot scriptorum qui in Galliae bibliothecis, maxime Benedictinorum, latuerant, spicilegium — un espigueo de algunos escritores antiguos que habían permanecido ocultos en las bibliotecas de Francia, y ante todo en las benedictinas. Cada portada lleva la fórmula prodeunt nunc primum in lucem, ahora salen a la luz por primera vez: afirmación hecha para el conjunto de los volúmenes, y nunca comprobada texto por texto.
Luc d’Achery nació en Saint-Quentin, en Picardía, en 1609, y profesó en la abadía de la Trinidad de Vendôme el 4 de octubre de 1632. La mala salud lo obligó a trasladarse a París en 1637; entró en Saint-Germain-des-Prés, permaneció allí cuarenta y ocho años y allí murió el 29 de abril de 1685. Tenía a su cargo la biblioteca de la abadía, y su autoridad se levantó sobre la correspondencia: cartas a monjes y eruditos de toda Francia y más allá, pidiéndoles que copiaran lo que guardaban sus estantes. Esa correspondencia se conserva en la Bibliothèque nationale de France; sus intercambios con Pierre-François Chifflet y Jean Mabillon, de 1668 a 1675, fueron editados por Jeannine Fohlen en 1968.

El tomo noveno, y el ejemplar aquí reproducido
La portada reproducida arriba pertenece al noveno volumen, de 1669, y enumera diez textos con la página en que comienza cada uno. Capítulos de una antigua colección canónica formada en Irlanda; otros capítulos de Teodoro de Canterbury; estatutos de san Bonifacio de Maguncia; un concilio romano bajo Gregorio V; los estatutos de la iglesia de Lyon; una ordenanza para los clérigos casados y no casados; los sermones de Abbón, monje de Saint-Germain-des-Prés y por tanto de la propia casa de d’Achery; cartas y diplomas; la crónica de la abadía benedictina de Andres, en la diócesis de Thérouanne; y la vida de san Lietberto, obispo de Cambrai, que cierra el volumen en la página 675.
Abajo consta el pie de imprenta: Parisiis, apud Carolum Savreux, bibliopolam juratum, ad turrim Metropolis Ecclesiae sub insigni trium Virtutum — Charles Savreux, librero jurado, junto a la torre de la catedral, bajo la enseña de las tres Virtudes. Encima se halla la marca que esas virtudes nombran: una mujer bajo el nombre divino en hebreo, un ancla a sus pies, y el lema ardet amans spe nixa fides corriendo alrededor del óvalo: la fe, apoyada en la esperanza, arde de amor. El ejemplar aquí reproducido viajó: la misma página lleva el sello redondo de la biblioteca real de Praga, y en 1714 su tapa fue estampada con un escudo de armas bajo una mitra.

Después de d’Achery
En 1664 Jean Mabillon entró en la comunidad, donde d’Achery era desde hacía tiempo el más antiguo y el bibliotecario; juntos emprendieron los Acta sanctorum ordinis sancti Benedicti, nueve volúmenes entre 1668 y 1701. En 1672 el undécimo volumen del Spicilegium recogió, a lo largo de doscientas páginas, una colección canónica sistemática de comienzos del siglo IX, compuesta en el mediodía de Francia y atribuida de ordinario a Lyon, en tres libros: la penitencia; acusadores, acusados y jueces; las órdenes sagradas. Los eruditos la llaman desde entonces Collectio Dacheriana, por el hombre que la imprimió. La Clavis Canonum de los Monumenta Germaniae Historica cataloga veintitrés manuscritos de ella y advierte que se prepara una nueva edición; hasta que aparezca, la de d’Achery es la única jamás publicada.
Con el tiempo la primera edición fue juzgada defectuosa, y en 1723 el librero parisino Montalant, junto al quai des Augustins, cerca del Pont Saint-Michel, reeditó el conjunto en folio con el título Spicilegium sive collectio veterum aliquot scriptorum qui in Galliae bibliothecis delituerant. La nueva portada lo dice sin rodeos: una edición más exacta que la primera, limpia de faltas casi incontables según los manuscritos, cuyas variantes habían reunido Étienne Baluze y Edmond Martène, corregida por Louis-François-Joseph de La Barre, de Tournai. Es el texto de 1723 el que las obras de referencia citan para la Dacheriana, en las páginas 509 a 564 de su primer volumen.

Por qué está aquí
El método de d’Achery no era el descubrimiento, sino pedir, copiar e imprimir, nombrando el estante del que procedía cada pieza. La biblioteca y el archivo del Conservatoire trabajan del mismo modo a una escala mucho menor: los arrendamientos, los planos y las cuentas de esta abadía subsisten en varias manos y en varios lugares, y el programa de investigación existe para reunirlos y para decir de cada uno de dónde viene. Los trece volúmenes miden lo que la Congregación emprendió, y cuánto de ello descansaba en las cartas de un solo hombre.
FuentesLa portada y la encuadernación son dos hojas de un mismo ejemplar del tomo noveno (París, Charles Savreux, 1669), digitalizado por Google y publicado por Internet Archive; el latín aquí citado está transcrito de esa imagen. La portada de 1723 es la digitalización del CEEC de Colonia en Wikimedia Commons; la vista de Saint-Germain-des-Prés es la lámina de 1687 del Monasticon Gallicanum, Bibliothèque nationale de France, también a través de Wikimedia Commons. Todas están en el dominio público. El tomo sexto de 1664 y el tomo segundo del folio de 1723 pueden leerse página a página en Internet Archive.
