Conservatoire
du Patrimoine
des Abbayes
Portada del segundo volumen del Journal historique, Berlín, 1769
Volumen segundo, Berlín, 1769: el texto enmarcado por adornos de imprenta, con una viñeta de cesta de flores bajo el pie de imprenta. Ejemplar digitalizado por Internet Archive.

Saint-Maur · 1769

Journal historique d’un voyage fait aux îles Malouines

dom Antoine-Joseph Pernety · Berlín, Étienne de Bourdeaux · dos volúmenes en octavo, dieciocho láminas plegables

El diario día a día del viaje que llevó a Bougainville a las islas Malvinas en 1763, redactado por el capellán de la expedición — un benedictino de la congregación de San Mauro que era también su naturalista. Vientos y rumbos, lobos marinos y aves, y una ladera de roca quebrada en la que no logró grabar su nombre.

Autordom Antoine-Joseph Pernety, nacido en Roanne en 1716; los catálogos dan su muerte en 1796 o en 1801
Primera ediciónBerlín, Étienne de Bourdeaux, 1769
ExtensiónDos volúmenes en octavo: xvi y 3-403, luego 405-704; dieciocho láminas grabadas plegables
DespuésParís, revisada y aumentada, 1770 · Londres, 1771, reimpresa en 1773
LeerloInternet Archive

Un capellán que era también el naturalista

Pernety era monje de Saint-Germain-des-Prés, la casa de los sucesores de Mabillon, y fue en su biblioteca donde encontró los libros herméticos que más tarde habrían de reordenar su vida. En 1757 había publicado un diccionario portátil de pintura, escultura y grabado. En agosto de 1763 estaba en Solidor, donde se bendijeron los dos navíos y se dijo misa a bordo de la fragata l’Aigle entre dos salvas. En ella se embarcó — cien hombres y veinte cañones, a las órdenes de Duclos-Guyot, de Saint-Malo — en conserva con la corbeta Sphinx.

La partida tomó un mes. Los navíos dejaron Solidor a las cinco de la mañana del 1 de septiembre y fondearon en la rada del Rance a las diez; volvieron a hacerse a la vela a las nueve de la mañana del 15 de septiembre, fecha que suele darse como la de la salida de Francia; luego los temporales del oeste los retuvieron bajo el cabo Fréhel hasta hacia el día veinticuatro. Étienne de Bourdeaux, librero del rey y de la corte, publicó el resultado en Berlín en 1769. Un aviso al final del segundo volumen ordena al encuadernador reunir allí las láminas — Avis au Relieur. Les 19 Planches doivent être mis à la fin du Tome 2. El aviso anuncia diecinueve; dieciocho es lo que se conserva.

Lámina grabada de un cetáceo moteado, aves marinas y peces
Lámina II: un cetáceo moteado, aves marinas y peces. Tres de las ocho figuras llevan su nombre en el cobre — Requin, Cornet y una Espèce d’Éperlan, ou Béccassine de mer; las demás van solo por su número.vía Wikimedia Commons · dominio público

Se había llevado consigo sus bibliotecas

La historia natural ocupa buena parte del segundo volumen: lobos marinos de diez a veinte pies; un ave que presenta confesando que nadie puede decir a qué género ni a qué especie pertenece, cuyas plumas tienen la suavidad de una seda fina mientras no se arranca ninguna, cuyo grito es un rebuzno de asno, y que a cien pasos, escribe, se tomaría por un monaguillo con muceta. Va comparando a medida que avanza. En el discurso preliminar pesa el descubrimiento de las islas Malvinas frente a la Relation du voyage de la mer du Sud de Frézier, París 1716, página 264, y frente a la carta que Frézier dio de la costa de Patagonia; en el mar, con un atún arponeado en los trópicos, confronta el pez con el Dictionnaire d’histoire naturelle de Valmont de Bomare, tomado de Lémery, y halla que la descripción no le conviene.

El viernes 6 de abril de 1764, al día siguiente de izarse la bandera, salió en la chalupa con los oficiales de Bougainville para levantar el plano de la bahía, desembarcó en su fondo — la ensenada marcada con la letra D en la lámina IX — y subió a la altura marcada con la E. Allí encontró los ríos de piedra. Le mortificó, escribe, no tener ni el tiempo ni los instrumentos para dibujar toda la escena; un pintor habría sacado de ella una de las más hermosas piezas de ruinas que existan, y la lámina no da de ello sino una idea. Intentó grabar su nombre en una losa de pie y medio de grueso, diez pies de largo y seis de ancho; ni el cuchillo ni el punzón mordieron. Desprendió en cambio una esquina con otra piedra, y las esquirlas eran una especie de arenisca porfídica.

Lámina grabada que muestra una ladera rocosa y perfiles de costa
Lámina XIII, que no da, en palabras del propio Pernety, sino una idea de lo que había visto: el terreno quebrado de las alturas que dominan la bahía, con perfiles de costa debajo.vía Wikimedia Commons · dominio público

Lo que no es suyo

La última parte del segundo volumen lleva por título Observations sur le Détroit de Magellan, & sur les Patagons, y no es suya. Imprimió en ella extractos de diarios de oficiales — entre ellos el de Alexandre Duclos-Guyot, lieutenant de frégate a bordo de l’Aigle — relativos a viajes hechos al estrecho en 1765 y 1766, después de su regreso; los publicó, dice, para disipar la incertidumbre de varios sabios acerca de la existencia real de los gigantes patagones. Él mismo nunca pisó aquella costa. Los extractos que eligió registran al más bajo de los hombres en cinco pies y siete pulgadas; las páginas que los rodean siguen llamándolos gigantes.

Lámina grabada: un patagón con tocado de plumas tendiendo telas a un oficial francés
Lámina XVI, que no lleva leyenda alguna: un patagón con tocado de plumas y manto de piel pintada tiende telas y correas a un oficial francés que le llega al pecho.vía Wikimedia Commons · dominio público

El establecimiento, y lo que siguió

Francia tomó posesión el 5 de abril de 1764; Pernety se hizo a la vela de regreso tres días después y desembarcó el 26 de junio. Cuando el libro apareció, el establecimiento que describe había sido abandonado: por el convenio fechado en San Ildefonso el 4 de octubre de 1766, Bougainville reconoció una indemnización de 618.108 libras y Felipe Ruiz Puente asumió el mismo día la dirección administrativa, y la entrega material siguió en el Río de la Plata el 31 de enero de 1767. Port Saint-Louis pasó a ser Puerto Soledad.

El libro volvió a hacerse a la mar. Los dos volúmenes figuraban en la biblioteca del HMS Beagle, y Darwin, que vio los mismos ríos de piedra en 1833 y 1834, escribió que Pernety había dedicado varias páginas a una colina de ruinas cuyos estratos sucesivos había comparado con justicia con las gradas de un anfiteatro. Una edición parisina revisada siguió en 1770, una traducción inglesa en Londres en 1771, reimpresa en 1773. Pernety había dejado para entonces la congregación; la portada lo llama abad de Burgel y bibliotecario del rey de Prusia.

Vista grabada de la bahía y del establecimiento francés, con sus accidentes señalados por letras
Lámina IX: la bahía y el nuevo establecimiento, dibujados en vista larga con sus accidentes señalados por letras — la ensenada D en el fondo de la bahía, la altura E que subió el 6 de abril de 1764.vía Wikimedia Commons · dominio público

Por qué está aquí

Porque muestra la misma formación aplicada a un objeto desconocido. Un monje que había pasado años entre manuscritos describe un ave que no sabe clasificar diciéndolo, y una roca que no sabe dibujar reconociendo que no tenía ni el tiempo ni los instrumentos. Ese es el hábito que el programa de investigación pide a cuantos trabajan en esta abadía: consignar lo que está ahí, decir lo que no se ha podido establecer y dejar al lector en condiciones de volver a la cosa misma.

FuentesLa portada procede del ejemplar de la edición de Berlín digitalizado por Internet Archive; las cuatro láminas son reproducciones publicadas en Wikimedia Commons, todas en el dominio público. La colación sigue el asiento de catálogo del ejemplar John Carter Brown. Las citas y el episodio del 6 de abril de 1764 proceden del texto del segundo volumen, páginas 525-526, legible en Internet Archive. La observación de Darwin está en el Journal of researches; los dos volúmenes figuran en la lista de la biblioteca del Beagle.